Fiesta de la Inmaculada Concepción.
Primer Rosario de la Aurora en honor de Nuestra Señora de El Buen Suceso en Guayaquil



El día 2 de febrero de 1634, el Niño Jesús, a quien la Santísima Virgen llevaba en sus brazos, le reveló a la Sierva de Dios, y cofundadora del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa, una impresionante profecía que se cumpliría al pie de la letra, tiempo después.

“El Dogma de fe de la Inmaculada Concepción de mi Madre Santísima, será proclamado cuando más combatida esté la Iglesia, y se encuentre cautivo mi Vicario” (1).

220 años después, esto es, el 8 de diciembre de 1854, el Bienaventurado Papa Pio IX, quien en ese entonces, se batía en medio de terribles persecuciones por parte de los enemigos de la iglesia, declaraba la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen como Verdad de fe.

Así, en sus revelaciones, Nuestra Señora de El Buen Suceso, nos promete la derrota del demonio y de sus secuaces, a través de los cuales, el príncipe de las tinieblas, busca destruir incansablemente, la Santa Iglesia y la Cristiandad. Con su triunfo, la Santísima Virgen nos promete también los esplendores de una civilización católica regida bajo el gobierno de su Inmaculado Corazón.

El Rosario de la Aurora en honor de Nuestra Señora de El Buen Suceso tiene como finalidad y como gran ideal, “producir todos los frutos indispensables para una atmósfera social plenamente católica, pues el católico debe aspirar a una civilización católica como el hombre encarcelado en un subterráneo desea el aire libre, y el pájaro aprisionado ansía por recuperar los espacios infinitos del cielo”. (2)

Precisamente, y con motivo de la Fiesta de la Inmaculada Concepción, el día martes 8 de diciembre, los Devotos de la Santísima Virgen de El Buen Suceso, organizaron el Primer Rosario de la Aurora en honor de Nuestra Señora de El Buen Suceso, en la ciudad de Guayaquil.

Con numerosos asistentes, la procesión salió desde la Iglesia San Antonio María Claret, a las cinco de la mañana, para a continuación, recorrer las calles aledañas a dicho templo. Posteriormente, a las seis de la mañana, se celebró la Santa Misa.

Transcribimos a continuación, y para el deleite de nuestros lectores, las siguientes palabras del Profesor Plinio Corrêa de Oliveira, el maestro verdaderamente católico que nos inculcó la devoción a la Santísima Virgen, y cuyas enseñanzas alientan nuestra accionar:

“Caminamos hacia la civilización católica, que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos hacia la conquista de este ideal con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon hacia Jerusalén. Porque, si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no querremos nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, esto es, su reinado sobre las almas y las sociedades que El creó y salvó para que lo amen eternamente?” (3)


Notas:

1, Padre Manoel de Souza Pereira, Vida Admirable de la Madre Mariana de Jesús Torres, pág. 161.
2 y 3, Plinio Corrêa de Oliveira, La Cruzada del Siglo XX, Revista Catolicismo, No. 1, enero de 1951.


El Diario Universo, publica interesante reportaje sobre Nuestra Señora de El Buen Suceso
Dar click AQUI para ver el reportaje.



Rosario de la Aurora en honor de Nuestra Señora de El Buen Suceso en Guayaquil







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